La voz de los adoptados

Reflexionar antes de juzgar

Aprender a no juzgar es, quizás, una de las cosas más difíciles del camino de la adopción, tanto para padres como para hijos. Es fácil cuando solo tenemos un puñado de datos inconexos y descontextualizados juzgar negativamente a los padres biológicos que no cuidaron bien a sus hijos, que decidieron renunciar el día de su nacimiento o tantas otras circunstancias. 

Quizás esta sea una de las tareas pendientes de muchos padres adoptivos que transmiten y han transmitido en el pasado esos juicios a los propios hijos, dificultado así el proceso de asimilación de la propia historia. Quizás no habría que olvidar que con la familia biológica, especialmente con la madre, existe una conexión que hace que cualquier comentario desafortunado (aunque este no sea malintencionado) resulte dañino y cree una brecha en la propia familia adoptiva entre padres e hijos. 

Durante mi adolescencia, sobre todo en el inicio, odié a mi madre biológica, no comprendía por qué había hecho las cosas así y sentía un profundo rechazo hacia ella. También en mi adolescencia pero con algún año más dejé de sentir ese odio y rechazo por ella pero seguía juzgándola y creyendo que era una nefasta mujer, ya no solo mala madre, pero en este caso sentía que debía buscarla y saber por qué, necesitaba que me lo explicase. Años más tarde comprendí que no conocía el contexto, más allá de lo que contaba el expediente, cómo llegó a la situación en la que se encontraba o si intentó o no salir por sus hijos, si se preguntó en algún momento que había sido de nosotros o si estábamos bien o mal. Aun unos años después comprendí, aun sin haber obtenido las respuestas que necesitaba, que opinando sobre ella una cosa u otra no iba a dejar yo misma de ser adoptada, no iba a cambiar nada de lo que sucedió y que esos pensamientos tampoco me iban a ayudar a obtener respuestas en caso de encontrarla porque acercarse a alguien habiéndole hecho un juicio previo no ayuda ni mucho menos a una relación. 

Tras algo más de diez años de evolución y trabajo personal, en alguna etapa acompañada y otras en solitario, hace unos días escuché un comentario que interpreté como un juicio hacia mi madre biológica. Me sentí profundamente dolida. 

Ella, con sus más y con sus menos es parte de mi. Yo, con mis defectos y mis virtudes soy parte de ella.

Irene L.

Varios comentarios

  • Leer este texto escrito desde el corazón me hace reflexionar. Cuantas veces juzgamos sin más en nuestra vida diaria y más en lo que desconocemos. Gracias por tus textos basados en tu experiencia personal y laboral

  • Palabras acertadas.
    Palabras que nos indican a quienes acompañamos en los procesos de Adopción (hijos, padre, madre y demás familiares) no nos «equivocamos » cuando señalamos que el de Juez no es un «oficio» que debamos ejercer sobre nuestros semejantes.

  • Así es, mi hijo es su hijo. Ella es parte de él y el es parte de ella. En mi caso, tengo además, dos hijos adoptados, que a su vez se adoptaron ellos como hermanos. Como dice mi hijo menor, somos una familia donde cada uno de nosotros es totalmente distinto al otro. Mi esposa tiene su historia y sus raíces, yo tengo las mías y cada uno de mis hijos llegó con su historia a nuestras vidas para los cuatro, con nuestras cuatro historias, hacer la familia que somos. Mis hijos, ya son dos adultos y yo, sigo aprendiendo; estoy vivo. Sé que a ellos, a mí, a mi esposa, nos toca honrar nuestros orígenes, nuestros padres y madres, biológicos y adoptivos, para ser íntegra e integralmente felices, tener paz en nuestros corazones y sobre todo, estar en paz con nuestra identidad, con lo que somos, estamos siendo y seremos.

  • Irene, me ha encantado tu exposición, soy mamá con la guarda de un niño de 7 años, me gustaría preguntarte tantas cosas, me voy a atrever con una, y sin compromiso me encantaría escuchar tu respuesta

    Que te hubiera gustado haber escuchado o hecho, de tus padres adoptivos, en relación a tus padres biológicos, que te hubiera facilitado el camino en tu crecimiento ?

    • Más que lo que me hubiese gustado escuchar lo que me hubiese gustado no escuchar. Cada experiencia es única, a unos les hubiese gustado escuchar una cosa y a otros otra pero siempre hay comentarios que pueden resultar molestos con más facilidad. Siendo no poder ser más explícita en un espacio público jeje