La voz de los adoptados

La adopción a partir de los 18 años

¿Os cuento un secreto? La adopción no termina a los 18 años. Seguramente muchos ya lo sepáis, pero muchas personas incluidos profesionales y familias adoptivas todavía no lo saben o no lo quieren ver.

Vamos a hacer un breve recorrido histórico por esta cuestión de cuándo finaliza la adopción. En la década de los 80 la adopción era un tabú “sangre de mi sangre”, entre 1990-2000 pasamos ser los hijos del corazón por lo que se creía que la adopción finalizaba cuando llegábamos a la familia adoptiva, entre 2000-2010 se empiezan a visibilizar las posibles necesidades específicas derivadas del abandono previo que hemos vivido y se empieza a hablar de la “mochila de la adopción” (ya hablaremos de esto en otro momento, una mochila tú te la quitas y la dejas un rato, nuestra adopción va siempre con nosotros) en esta etapa se creía que la adopción al menos abarcaba hasta los 12-13 años, y por último entramos en la década actual 2010-2020, dónde ya sabemos bastante sobre las posibles implicaciones que tiene el abandono en la persona (no es necesario sentirse abandonado para que existan estas implicaciones), hay muchos recursos para niños y adolescentes adoptados, sabemos lo importan que es que  las familias adoptivas estén formadas e informadas, y sabemos que las implicaciones de la condición adoptiva están involucradas hasta los 18 años o hasta que hagamos nuestra búsqueda de orígenes (tengamos en cuenta que la búsqueda puede ser pedir nuestro expediente o volver a escuchar nuestra historia de adopción, no es solo buscar a la familia biológica) 

Pero, ¿y si a partir de los 18 no queremos hacer nuestra búsqueda de orígenes?, ¿ya no somos adoptados? La respuesta es sencilla siempre vamos a ser adoptados, porque es una característica nuestra, pero ahora vamos a ver qué pasa cuando cumplimos los 18.

Como he dicho actualmente hay muchos recursos para adolescentes adoptados, sin embargo para jóvenes y adultos adoptados hay pocos, más allá de la terapia, de la mediación, de nuestra asociación  (La voz de los adoptados) y de los posibles grupos de jóvenes que van saliendo dentro de  las asociaciones de familias adoptivas. Pero no hay muchos grupos profesionalizados para nosotros, no hay actividades dirigidas a nosotros que no tengan que ver únicamente con la búsqueda de orígenes.

 Cuando he buscado artículos o bibliografía sobre la adopción a partir de los 18 años me he sentido muy frustrada porque solo hablan de la búsqueda de orígenes, y no se habla de otras implicaciones que continúan en esta etapa.

La adopción no acaba a los 18 años porque muchas de las cosas ligadas a esta condición adoptiva no acaban nunca por ejemplo, las dificultades de aprendizaje que se han visto en la escuela puede que sigan en mayor o menor medida, y se podrán ver reflejadas en que nos cueste entender las directrices que se nos den en el trabajo,  en que necesitemos más tiempo que los demás para realizar las tareas, en saber buscar trabajo, en comprender cómo se hace un currículum vitae, ir a hacer trámites burocráticos… También las dificultades en relación al vínculo pueden seguir si no hemos aprendido a establecer vínculos sanos  y a relacionarnos adecuadamente (incluso habiendo aprendido podemos tener dificultades) puede que nos siga costando establecer relaciones sociales, incluso puede que tengamos dificultades que ya creíamos superadas, porque en muchos casos hemos estado rodeados de las mismas personas y a partir de los 18 de nuevo nos toca conocer gente de nueva, nos toca volver a contar nuestra historia a desconocidos.

Cuando cumplimos 18 años comienza el mundo de la independencia, como para cualquier persona sea adoptada o no, pero a nosotros nos puede dar miedo, podemos sentir que nuestra familia va a desaparecer y que los cambios en cuanto a nuestras relaciones sociales pueden ser un nuevo abandono, podemos volver a sentir la presión de ser perfectos porque tenemos que agradar a los demás para que no nos dejen de nuevo. Esto unido a que  socialmente se nos transmite que la “adopción ya no nos influye más allá de la búsqueda de orígenes”, por tanto nos puede dar vergüenza expresar lo que sentimos, y a veces nos sentimos un poco olvidados, esto lo percibimos debido a falta de recursos necesarios para nuestra etapa vital y no nos sirve la explicación de que “no vais a venir” solo pedimos que al menos tengamos la posibilidad de elegir si queremos acudir o no, porque sino existen no tenemos esa posibilidad.

Por último y para finalizar vamos a ver las oportunidades que nos trae esta etapa,  como el crecimiento personal en el que podemos darnos cuenta que tenemos capacidades derivadas de nuestra adopción, como nuestra sensibilidad, la capacidad de salir adelante, también es el momento en el que podemos comenzar a comprender que no somos culpables de lo que nos ha pasado ni de las consecuencias que eso ha podido tener  en nosotros, por lo que esa comprensión puede ayudarnos a aceptar nuestras dificultades, a aprender de ellas y sobre todo a  ser motor de cambio en la medida de lo que cada uno podamos conseguir.

Porque recordad que la adopción siempre es aprendizaje, para los adoptados, para las familias adoptivas, para la familia biológica y para la sociedad.

Vandita García Garrido

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