¿Abandonados?

Tengo 31 años y soy adoptada desde los tres días de haber nacido. Como muchos de mi generación, nuestra adopción estaba prevista antes del parto. No hemos vivido institucionalizados un sólo día, no nos han abandonado en un convento, ni en la puerta de un domicilio, no nos han encontrado en la calle ni en una comisaría. Antes de nacer, en bastantes casos, nuestra familia biológica extensa (no sólo hablo de la/el madre/padre) no quiso o no pudo cuidar de nosotros por muchas razones distintas, entre ellas porque cuando nacimos eran otros tiempos y ser madre soltera o tener a una en la familia suponía una vergüenza y una marginación. También había chicas cuyos padres las apoyaban para tener al niño pero ellas no querían: Dejas de poder hacer cosas, cambias tus planes de futuro, no sabes qué esperar de esta maternidad ni si estás preparada para ella, todo se ve tan complicado en esos momentos y te entra tanto miedo…  Y todos estos motivos son razonables, lícitos e implican que ese bebé no se desea o no es bien recibido. Que no se quiere/puede conservar en el seno familiar.

Por diversos medios, nuestra familia o nuestras madres accedieron a la forma de que el parto fuera atendido y si no querían quedarse con su hijo, bien porque no llegaron a tiempo para abortar, bien porque no tenían los medios para hacerlo, porque sus ideas eran contrarias a esto o porque al inicio tuvieron un plan para poder cuidarlo y al final se torcieron las cosas, les proporcionaron la ayuda necesaria para desprenderse del niño.

¿Hemos sido abandonados?

Los adoptados de nuestra edad (principalmente porque en casa “abandono” iba ligado a algo “malo”) tardamos mucho en comprender o en unir un abandono a lo que nos ha ocurrido; una vez que lo entiendes es cuando encuentras explicación para muchos de tus comportamientos, sentimientos o miedos (a perder personas que quieres, a encontrarte solo pero a la vez disfrutar de tu soledad, a los cambios imprevistos, a tolerar mal la frustración cuando algo no sale como esperabas… Etc…) 
Muchos adoptados emprenden una búsqueda de sus orígenes sin elaborar aún este duelo, un hecho, el del abandono, que por propia experiencia cuesta mucho identificar. Cuesta mucho asumir esta pérdida, esta ruptura. Te han dejado, te guste o no. Si alguien por el motivo que sea no te deja ¿cómo va otra persona a poder recogerte? Una de las preguntas que yo me hice y creo puede servirle al resto que ha emprendido la búsqueda sin haber reflexionado lo suficiente sobre este tema de si te han abandonado o no…. Mira en lo más hondo de ti y sé honesto. Si encuentras a tu familia de origen y no quisieran saber nada de ti ¿Cómo te sentirías? ¿cómo reaccionarías? Por lo que yo he visto hay varias posturas que no voy a explicar mucho, pero si me lee un adoptado creo que podrá entender:- Pues te aguantas porque yo sí necesito y tengo derecho a saber qué pasó –  Enfado – – Ah me da igual, por lo menos lo he intentado – Negación – – Quiero y no puedo, algo me frena. Tengo miedo pero no lo quiero, o sí, reconocer. Me siento vulnerable.¿Cómo una persona que busca, sin antes haber elaborado este abandono del que hablamos en La Voz, no iba a sentir nada parecido a esto si le cierran la puerta en las narices?

No es un tema literal como a veces podemos entenderlo, no es tirar en cualquier lado a un niño aunque ocasionalmente, sí hay bebés a los que les han dejado así. La forma tal vez reconforte pero no afecta al resultado de que te han dejado, te han dado en adopción, se han separado de ti (unos u otros) pero lo han hecho. La consecuencia es que no estás viviendo con tu familia biológica como la mayoría del resto de personas que conoces y esto duele.

Si el abandono no está trabajado, no está superado, es muy posible que ante determinados estímulos reacciones de forma desproporcionada a como lo hace otra persona que no es adoptada. Por ejemplo cuando te echan de un trabajo, cuando rompe contigo tu pareja o incluso la dificultad que encuentras para establecer algo en serio con una, cuando tienes un hijo al que sobreproteges, cuando no te seleccionan para algo o te dejan para el final, cuando te hacen críticas…. Todo esto y más cosas que no he enumerado, son comportamientos naturales al haber pasado por un trauma, el del abandono (que te hayan o se haya separado de ti tu madre cuando eras bebé) y arrancar los “demonios” implícitos de la palabra abandono es un gran paso para poder enfrentarse a ello.

Hoy en día a los padres que adoptan se les habla de abandono y se les habla así en las charlas y en los cursos que hacen obligatoriamente para adoptar, no es cosecha de La Voz, ni algo que sucede en el presente fuera de España pero no existía hace 40 años ¡cómo han cambiado los tiempos! en el siglo XX “se daba en adopción” jamás se hablaba de abandono, ni aunque aparecieras en el arcén de la carretera.
Impone, impacta, duele. No somos malos por ello, no fue nuestra culpa, ni llevamos la letra escarlata en el pecho por haberlo sufrido, no nos van a señalar por la calle ni van a hacer burlas de nosotros (y si las hacen las encajas y posteriormente trabajas lo que te haya molestado para sentirte cómodo contigo mismo la próxima vez). Este abandono del que se habla en adopción significa muchas cosas y ocurre de formas muy diferentes, pero tiene el mismo resultado: Tú estás fuera.
Es una idea para reflexionar…

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